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NOTICIA Foto: CÍVICO

De ayer, hoy y mañana, nada más querido que el Museo de los niños

De las esquinas que parecieran haberse quedado congeladas en el tiempo, y la de la avenida carrera 60 con calle 63. ¿Qué hay ahí?, nada más ni nada menos que el Museo de los Niños Colsubsidio desde 1988.

Es de esas atracciones y lugares que todo niño bogotano tiene que conocer, como cuando estuvo Camila (yo nunca fui), o el parque de dinosaurios en lo que ahora es Salitre Mágico, entre otros.

Y papás, si no han ido, ojalá lo hagan, porque el museo es para todos y algo bonito de él es que todos somos niños, y las actividades están diseñadas para que niños y padres las realicen.

No se confunda y no vaya usted a creer, que porque sigue intacto desde hace décadas signifique que este lugar esté olvidado o en decadencia. Es que son 8000 metros cuadrados de Museo de los Niños, y todo se usa.

Sí hubo tiempos difíciles, como todo en la vida, y Laura Daza, supervisora de programa audiovisual del Museo de los Niños, dijo que en efecto el museo se estancó por un tiempo. Pero en 2010 cuando la caja de compensación familiar Colsubsidio asumió la administración, las cosas se reactivaron.

No en vano, tienen un registro de visitas anuales de más de 100.000 personas, en lo que va corrido de 2015, como bien se cercioró la señorita de la taquilla, han recibido a más de 70.000 visitantes.

“El museo es un lugar muy grande,  hay cosas que se mantienen y hay unas nuevas”, agregó Laura durante el recorrido.

Todo un clásico bogotano

De cuando fui al museo, hace no se cuántos años atrás, solo tenía leves recuerdos, como el lugar de la comida gigante y la recreación de lugares de grandes, pero para niños. La bomba de gasolina, el teléfono de la calle (que ya no se ven) y el trencito.

El túnel de los sentidos, “el de los espejos, que recuerda todo el mundo”, sigue ahí para descubrir cosas sobre el tacto, el oído, la vista y más.

Verlos de nuevo, fue un certero golpe a la nostalgia. Foto: CÍVICO

Verlos de nuevo, fue un certero golpe a la nostalgia. Foto: CÍVICO

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El tren fue hasta hace unos años la cafetería del museo, ahora es un espacio también dedicado para aprender sobre la eficiencia energética tratando el tema de energía hidráulica en un viaje a la represa del Guabio.

¿Y el avión?, ese ya debería ser un monumento de Bogotá.

“El avión llegó al museo en el 2001 y esta en proceso de remodelación. El plan es que sea un laboratorio aeronáutico, que tenga un simulador”, explicó Laura, pero mientras tanto está cerrado.

“Trabajo hace 7 años en el Museo de los Niños y la primera vez que me monté a un avión, fue a este”, agrega Laura. Y seguro esa anécdota la tendrá más de uno.

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Lo nuevo

Si quiere entrar al Mundo energía tiene que girar tres discos a toda velocidad hasta que se cargue una batería que hay en la pared.

Adicionalmente, pueden encontrar el Mundo minero, en el que una vez adentro, los niños reciben sus cascos y “bajan” a la cueva donde se les explica sobre la riqueza mineral y las buenas prácticas de esta actividad.

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E mundo de energía, es un espacio donde claramente aprenderán sobre este tema. Hay muchas cosas para interactuar, con tobogán incluido, y al final encuentran el espacio de Tu huella ecológica. Allí hay consejos sobre qué hacer en casa para que cada uno haga su aporte. Cosas que parecen mínimas pero son sumamente relevantes.

En la parte externa está la nueva zona de metamorfosis, donde se habla de la transformación de los residuos, y los niños hacen papel reciclado.

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El ‘clubhouse’

Es un espacio gratuito que nació gracias a Intel y al museo de ciencias de Bostón. Allí los niños y jóvenes pueden ir a cacharrear, aprender y experimentar en temas de ciencia, tecnología e innovación.

Un ejemplo, “hay un pelado que se volvió un duro haciendo render animado en 3D”, explicó Laura. Hay otros que se dedican a la robótica.

Si hay alguien a quien le interese la música, la producción audiovisual, allá puede ir y cuenta con las herramientas necesarias. Como tienen alianzas, tienen la suite de adobe y las licencias originales que necesitan para trabajar.

Es gratis, solo tiene que inscribirse y agendar la visita.

El Museo de los Niños tiene mucho para ofrecer

El Museo de los Niños trabaja bajo el eje conceptual de la sostenibilidad, y todo gira en torno a esto. Se busca que los niños se diviertan, que piensen y aprendan de manera consciente.

Los grupos los dividen por edades, de 0 a 3 años que son los gateadores, de 4 a 7 son los miniexpedicionarios y de 8 en adelante son los aventureros.

En cualquier caso, el método es el de aprender jugando y generarles una experiencia, de esas que no se olvidan. Que, creería que es un éxito, porque el que ha ido al Museo de los Niños lo recuerda para toda la vida.

Tienen actividades sensoriales como la de descubrir los colores del arcoíris, para los más pequeños, donde descubren si se puede comer (tienen materiales comestibles), se si puede pintar y si se puede ver en la oscuridad (para lo que usan pinturas fluorescentes).

Está la estación cosmos donde se proyecta el cielo de la Bogotá nocturna, también tienen un espacio de óptica donde experimentan fenómenos de la luz, con túnel de láser y todo el cuento, donde los niños pasan como puros espías.

Organizan fiestas infantiles, el precio varía dependiendo de lo que quiera cada uno y pues, si es afiliado de Colsubsidio tendrá beneficios.

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El invernadero donde se vuelven todos unos botánicos. Foto: CÍVICO

 

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Sandra Defelipe
Rola con toda, y parte de CÍVICO hasta el 2015, ahora es colaboradora desde la distancia. Ha pasado por EnterCO y Hangouts de Periodismo. Actualmente recuerda a Bogotá desde Salvador de Bahía, Brasil: ''Paticortica' pero de muchos pasos, me encanta caminar por Bogotá, mejor si está gris y con pinta de llover, rolo que se respete no le gusta el calor.
Publicado
septiembre 17, 2015