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Estratos están mandados a recoger, dice estudio de esta universidad

Un estudio de la Universidad Nacional y la Secretaría de Planeación sobre la figura de los estratos socioeconómicos en Bogotá, concluyó que estos han favorecido el arraigo de estereotipos sociales, que determinan por ejemplo cómo la gente debe hablar, vestir y comportarse.

Para los expertos, la estratificación marcó la vida de los bogotanos desde su creación en los años ochenta, y es evidente la inconveniencia de esta figura en la actualidad.

Se trata de un instrumento que ha fomentado la “segregación y discriminación”, a pesar de que en un principio tenía el fin de llevar servicios públicos a todos los sectores de la ciudad.

Si no es los estratos, ¿cómo?

Para los investigadores de la Universidad Nacional, en la actualidad existen fuentes mucho más confiables para determinar la capacidad de pago.

La primera es la información tributaria, donde aparecen registrados los ingresos de cada habitante. En el modelo actual hay personas que viven en sectores menos favorecidos, pero con ganancias que no corresponden a su estrato.

La segunda propuesta son las encuestas relacionadas con la política de subsidios, tales como el Sisben; una estrategia que funciona a través de visitas domiciliarias, que valoran la capacidad de pago de los habitantes.

En el estudio se plantea crear “una alternativa metodológica y operacional, acorde con los desarrollos de la sociedad, la tecnología y la disponibilidad de nueva y oportuna información”. Es decir, una actualización de un modelo que la Administración Distrital se habría propuesto a cambiar para desarrollar un sistema de beneficios que se adapte a la economía.

También, porque hay una cobertura garantizada de servicios públicos en Bogotá, como éxito de esa medida en los años ochenta.

¿Por qué sería el momento de cambiar el modelo?

Para llegar a la conclusión de que es la hora de plantear otra estrategia, los integrantes del Centro de Investigaciones para el desarrollo (CID) de la Nacional, hicieron un experimento con cerca de 1.000 personas mayores de 25 años, no pertenecientes a la población estudiantil.

A través de dos instrumentos muy usados en economía, el juego de la confianza, que analiza la generación de excedente social, y el juego del dictador (mecanismo para medir el altruismo), los expertos lograron replantear algunas creencias.

Se determinó por ejemplo, que no existe discriminación entre estratos. Sin embargo, se evidenció la existencia de estereotipos, como que las personas con mayor poder adquisitivo tienden a desconfiar de aquellos con niveles más bajos.

“Todos los estratos parecían sentirse víctimas de estereotipos, puestos que cada uno de los grupos daba por hecho que los demás tienen ideas preconcebidas sobre ellos”, explica una de las conclusiones del estudio.

El documento denominado “La incidencia de la estratificación socioeconómica urbana sobre la segregación de los hogares bogotanos“, que se ha venido elaborando desde el 2014, ya está siendo valorado como instrumento de análisis por parte del Distrito.

En conclusión, para los investigadores, la inconveniencia de clasificar la población por estratos, no solo se debe a que existen mejores herramientas para valorar la capacidad de pago, sino porque ha sido la fuente de prejuicios que definieron roles dentro de la sociedad, a tal punto que muchos repiten cosas como “dime en qué estrato vives y te diré quién eres”.

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Gabriel Pabón
Soy periodista digital y llevo un año gozando lo que ofrece Bogotá gracias a Cívico. Como enamorado de la ciudad quiero mantenerle informado siempre, recomendarle planes y compartirle mis experiencias. Eso sí, no soy ningún experto, pero le pongo siempre el alma a lo que hago. Le invito a que me escriba en Twitter (@Gabrielpab) los planes o temas que le interesen.
Publicado
diciembre 27, 2015

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