NOTICIA Foto: Luz Adriana Villa- Flcikr

Los locos más queridos y emblemáticos del centro de Bogotá

Además de edificios, monumentos y piezas claves de la historia de la ciudad, en el centro de Bogotá también existieron personajes que dejaron huella y pueden ser recordados en historias e incluso canciones.

CÍVICO lo hizo con la guía turística y gratuita ‘Por el corazón de Bogotá’, una iniciativa del Círculo de Guías de Bogotá junto con el Distrito para que todos vivamos el centro como nunca antes.

“Hacemos esto por amor al centro, para que la gente lo quiera, que conozca ‘su’ ciudad y se apropien de ella”, cuenta Graciela García, una de las encargadas de realizar los recorridos, quien además nació y ha vivido siempre en el centro. La señora sabe de lo que habla. (Si quiere participar en estos planes por el centro, lea ‘Recorridos gratuitos por el corazón de Bogotá‘).

Tres de los cuatro recorridos se hacen por la Carrera Séptima, porque en palabras de la señora Gloria, de ahí surgió la ciudad y todo se mueve por ahí. Es la arteria principal de Bogotá.

Cuando los españoles llegaron en busca de nuestras riquezas encontraron un oro blanco que no imaginaron. Era la sal sacada de Nemocón y Zipaquirá. Para poder comercializarla crearon “el camino de la sal”, “o el real”, que venía del norte hasta el centro.

Luego, cuando comenzaron a realizarse los primeros servicios de mensajería con cartas, las entregas se hacían por relevos, por carreras, también hubo carreras de caballo. Se dice que de ahí es que salió el término ‘carrera’. Y ahora vemos a buses, taxis y ciclistas corriendo en esta vía. Sin duda mucha historia y personajes han pasado por allí.

Esa es la séptima actual. (Lea también:’Retando al “Preguntón” del centro de Bogotá‘).

La loca Margarita

No era senadora, pero fue de las que más campaña hizo por el Partido Liberal. Se trata de un querido personaje que deambuló por las calles del centro de Bogotá en los años cuarenta.

Ella era de Fusagasugá, donde fue maestra en una escuela de vereda, la misma zona en la que llevaba una vida tranquila cultivando claveles rojos por su afecto partidista.

En 1902, sin embargo, su vida enfrentó tres hechos que la convertirían en La loca Margarita. Primero, se enteró de la derrota del general Rafael Uribe Uribe, luego vino la muerte de su esposo y después vino la de su hijo Manuel de 20 años (que fue torturado y masacrado). Y finalmente, a causa de su reconocida fuerza y precursora del liberalismo, el general conservador Arístides Fernández, ordenó apresarla.

Ella quemó su casa y huyó a la capital, como tantas otras personas que llegaron a la capital azotados por la violencia (y continúan haciéndolo).

Una vez en la ciudad se instaló en el centro, donde enseñaba de todo sobre el Partido Liberal. Por ese entonces ya estaba loca y andaba todo el tiempo vestida de blanco con un paquete en la mano en donde cargaba las escrituras de sus propiedades y uno que otro papel. Así recorría varias calles del centro de Bogotá y alentaba al general Uribe Uribe.

Fue muy querida, a pesar de su locura, e ingresó al círculo social del Partido. En una ocasión se coló en una multitud y alcanzó a conocer al general. La historia cambió para ella en 1914 cuando llegó a la Plaza de Bolívar, minutos después del asesinato del líder.

Ese encuentro fue trascendental. Su ropa quedó manchada con la sangre de Uribe Uribe. Desde ahí abandonó el color blanco y su vestimenta paso a ser roja, y andaba descalza a pesar de tener una gran colección de zapatos.

Políticamente era reconocida hasta por los opositores. El expresidente Marco Fidel Suárez dicen que la reconoció como un personaje trascendental en las campañas y en el desempeño del Partido Liberal y que para los conservadores hubiera sido muy bueno tener una seguidora como ella. La loca Margarita también fue importante en la época en la que Jorge Eliécer Gaitán fue alcalde de la ciudad; lo apoyó todo el tiempo.

A los 78 años, aun muy jovial, participó y fue casi imprescindible en la campaña que convertiría a Eduardo Santos en presidente. Conoció a Lorencita Villegas de Santos,  la Primera dama de la Nación; quien la cuidó durante sus últimos cuatro años de vida mientras Margarita estuvo enferma. En enero de  1942 fue hospitalizada y falleció a los 82 años.

La Dirección Nacional Liberal, agradecidos por su incondicional apoyo, costeó sus gastos funerarios y su entierro en el Cementerio Central.Por muchos años, los martes y los viernes su tumba estuvo decorada con flores tan rojas como el color de su partido.

Pomponio

Dicen los que saben, que era un tipo simpático, ilustre, excéntrico y popular. Fue un vástago de una ilustre familia, al parecer afectado por alguna patología mental.

El apodo fue inspirado por su pinta, pues solía vestirse con pompa y extremada elegancia. Se convirtió en un estafeta informal, como un mensajero, encargado de repartir recados y tarjetas de invitación entre los habitantes de la ciudad de entonces.

Estudió en el colegio San Bartolomé, quedó huérfano y cayó en una depresión crónica que se acentuó al ser rechazado por una mujer de la aristocracia, de la que se enamoró  después de haberla visto por una sola vez.

Con la razón extraviada, pero dueño de una prodigiosa capacidad para memorizar direcciones y nombres, se dedicó al oficio de cartero por el que toda la ciudad le conoció. Tenía una maña, y era que si alguien no le caía muy bien casualmente su correspondencia se perdía.

En una ocasión le preguntaron, “¿Pomponio quiere queso?”, y esto desató una reacción desequilibrada. Perdía la cordura diciendo palabras obscenas como “carajo” (decir eso era muy, muy malo). Esto sirvió para que los niños, (‘casposos’ como siempre), se mofaran de él, citaban la pregunta y se divertían viéndolo fuera de casillas.

Pomponio, como tantos otros, murió en los hechos del 9 de abril de 1948, pero su historia no terminó ahí, ya que tiene una canción de con ese nombre, que la compuso Julio Torres.

El bobo del tranvía

Dice la señora Graciela que era bobo porque tenía retraso mental. Él era un joven humilde que se hizo famoso entre 1930 y 1950.
Afectuosamente, también se le conocía como Antoñín, y fueron sus amigos, los conductores de los vagones del tranvía eléctrico quienes lo apodaron así.

Él era el encargado de acompañar a su hermanita al colegio en los vagones del tranvía que iban a Chapinero. Pero como Antoñín tenía su discapacidad mental, la hermana años después se avergonzada de él, y lo bajó del vagón. Ella ya era una jovencita que coqueteaba con muchachos, y no quería al hermano ‘bobo’ por ahí. Pero su hermano la amaba mucho, y si no podía ir con ella en el vagón no la dejaba de acompañar.

Antoñín la seguía acompañando, pero corriendo al lado del vagón, de ida y de vuelta desde el centro hasta el colegio y viceversa. Pero un día su hermana se voló con un hombre, y enloqueció, no volvió a su casa. Gloria dice que cuando el tranvía desapareció, él seguía corriendo detrás de los nuevos buses SIDAUTO.

Antes de la desaparición del tranvía, Antiñín trabajó en él. Le brindaba atención a las damas para que subieran a los vagones, evitaba a los colados (también había en esa época) y que hubiera sobrecupo en el tranvía (qué trabajo que tendría hoy en día). Los estudiantes también lo llamaban el Jefe Supremo de Circulación y Tránsito de Bogotá.

También dirigió el tráfico vehicular en las esquinas y era muy querido por los conductores, quienes se encargaban de mantenerlo. Incluso, le regalaron un uniforme usado en la guerra de los Mil Días, y  este atuendo lo acompañó por el resto de su vida. Unos dicen murió en 1955 atropellado por un bus, pero la señora Gloria dice que fue enviado al manicomio de Sibaté y allá falleció.

Junto a estos rieles corría Antoñín. Foto: CÍVICO

Junto a estos rieles corría Antoñín. Foto: CÍVICO

El negro Chivas

El amigo fiel de la ‘Loca Margarita’. Era de Quibdó y quería estudiar leyes en la Universidad Libre, por eso llegó a Bogotá con el apoyo de su familia. Pero, tiempo después sus papás murieron en un accidente y eso cambió su vida. Económicamente ya no tenía esos recursos y no pudo ir al entierro.

Su nombre real era Juan Silvin o Coquín. Se retiró de la universidad, vendió lo que pudo, como los vestidos, libros y otras pertenecías. La novia que tenía como prometida en Quibdó se fugó con otro tipo. Todos esos hechos impactaron su personalidad, él empezó a desentenderse del mundo en que vivía, y entró en un estado de locura evolutiva.

Se le veía en la Plaza de Bolívar, la Plazoleta de Las Nieves y la esquina de lo que es hoy la biblioteca Luis Ángel Arango, entre otros. Siempre se le veía muy concentrado mirando al sol y murmurando frases de desafío.

Con el tiempo sus pupilas se empezaron a desorbitar, y los ojos tomaron un color rojizo. En una ocasión el político Diego Luis Córdoba le regaló una gabardina, y el negro Chivas nunca se la quitó.

Un día mientras peleaba con el sol, una mujer se le acercó y le dijo que si seguía así se iba a quedar ciego, era la loca Margarita. Desde ese día se hicieron los mejores amigos, y era usual verlos departir con otras personas en lugares públicos, entre ellos escritores, políticos y gente destacada.

La señora Gloria contando las historias de la Carrera Séptima en el recorrido 'Veracrúz'. Foto: CÍVICO

La señora Gloria contando las historias de la Carrera Séptima en el recorrido ‘Veracrúz’. Foto: CÍVICO

¿Dónde y cómo hacer este plan por el centro de Bogotá?

La historia de estos personajes es una de las opciones dentro de los recorridos gratuitos del centro que organiza la Alcaldía Local de Santa Fe.

También podrá conocer anécdotas del Chorro de Quevedo, del barrio Germania y su relación con la producción de cerveza alemana, teorías sobre la fundación de Bogotá, o para conocer sobre la evolución de la arquitectura del centro.

Lugar: Localidad de Santa Fe

Fecha: del 15 junio hasta el 31 agosto del 2015

Horarios: 9:00 y 11:00 de la mañana, o 2:00 y 4:00 de la tarde

Precio: Gratis

Inscripción: Hay tres opciones:

  1. Diligenciar sus datos en el siguiente formulario.
  2. Dirigirse a la Alcaldía Local (Calle 21 N° 5-74) todos lo miércoles de 1:30 p.m a 4:30 p.m
  3. Comunicarse a los teléfonos 2831073 – 3138900577 – 3012932486

La invitación está abierta para todos los que quieren redescubrir a Bogotá de otra manera.

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Sandra Defelipe
Rola con toda, y parte de CÍVICO hasta el 2015, ahora es colaboradora desde la distancia. Ha pasado por EnterCO y Hangouts de Periodismo. Actualmente recuerda a Bogotá desde Salvador de Bahía, Brasil: ''Paticortica' pero de muchos pasos, me encanta caminar por Bogotá, mejor si está gris y con pinta de llover, rolo que se respete no le gusta el calor.
Publicado
junio 25, 2015