NOTICIA Foto: CÍVICO

Los más cachacos amantes de Millonarios y Santa Fe almuerzan juntos en 'Doña Elvira'

Qué bonito encontrarse en un lugar donde se celebra el fútbol y se le hace un homenaje a los dos grandes de Bogotá: Millonarios Fútbol Club e Independiente Santa Fe.

Se trata del Restaurante Doña Elvira, un clásico de Bogotá que ha dejado barrigas llenas y corazones contentos desde 1934.

Su fundadora, realmente, no fue doña Elvira, sino la señora Tránsito Nizo, su suegra. El restaurante ha pasado por tres sedes y actualmente lo encuentran en la calle 50 con carrera 20,26. Si se pierde, pregunte porque todos saben dónde es.

Si llega a eso de las 12, puede entrar fácil, pero ya sobre la una de la tarde comienza a armarse la fila.

Foto: CÍVICO

Foto: CÍVICO

El primer piso es una gran galería para todos, no solo los amantes del fútbol y de estos dos equipos. Las fotos llaman la atención, esas pantalonetas todas corticas, los afros, la melena del Pibe, entre otros.

Hay fotos de cuando aún jugaba Pedrito Franco en Millonarios y de Mayer Candelo hace unos años. También aparecen otros grandes como Faryd Mondragón, René Higuita, Agustín Julio y muchos otros, que seguro ustedes reconocen mejor que yo.

Es un excelente ejemplo de que se puede disfrutar de ambos equipos de fútbol en paz.

Foto: CÍVICO

Foto: CÍVICO

Foto: CÍVICO

Foto: CÍVICO

La segunda sede del restaurante estaba en el Barrio Alfonso López, cerca al Hipódromo y  al Estadio El Campín cuando la actividad futbolera se incrementó después de haber sido reconocida como profesional. A ese restaurante lo bautizaron como “Los Zuros”, porque había muchas palomas y allá iban a comer jinetes, futbolistas, artistas, y más, que le dieron “un aire cachaco al lugar”.

Ese mismo aire se vive hoy en día. Señores y señoras muy elegantes, muy regios ellos, clientes de toda la vida que continúan comiendo donde Doña Elvira. En realidad no se mucha juventud, y no saben de lo que se pierden.

Foto: CÍVICO

Foto: CÍVICO

El restaurante ya llevaba 40 años, cuando se cruzaron los caminos. María Elvira Porras con 15 años se vino de Boyacá para Bogotá donde conoció a Marco Antonio Carvajal Nizo, hijo de la señora Tránsito, del cual se enamoró.

La pareja se casó y la joven Elvira comenzó a ayudar a la suegra, cocinando delicias típicas de Boyacá, sumándose a los manjares tradicionales que la señora Tránsito ya hacía.

La comida

¡Por dónde comenzar!, es que hay de todo un poco como para chuparse los dedos. Hay sobrebarriga a la plancha, alas sudadas, pescuezo de gallina, huesos de marrano, callo sudado, los clásicos callos Doña Elvira, casuela de fríjoles, guiso de cola, lengua en salsa, chicharron totiao, piquete bogotano (longaniza, morcilla, chicharrón, maduro, yuca frita y papa criolla), cuchuco, chanfaina, murillo, sancocho, ajiaco…y ¿ya se le hizo agua la boca?

Además de cómo suena, sabe así de bueno. Si “mijito es de buen comer” puede pedir un plato grande, pero es mucho. Si quiere no salir rodando del restaurante, pida la porción pequeña, y le queda espacio para disfrutar del postre.

Los precios varían, pero lo más caro que hay es el viudo de capaz por $31.000, pero si le gusta comer bien, no se va a arrepentir de pagar.

Tienen platos para todos los días, otros especiales por día y abren incluso los festivos. En vez de pedir domicilio o ponerse a cocinar, vaya y coma sabroso.

La sede principal es la de la calle 50 # 20-26 y también está la nueva sede del centro histórico, en la carrera 6 # 29-08. Abren de miércoles a domingos.

Doña Elvira aún supervisa el negocio, que es el sustento de su familia. Sus hijos trabajan en él, ofreciendo excelente comida y servicio.

Lea más noticias de Bogotá y descubra los mejores restaurantes descargando el app de CÍVICO.

author photo
Sandra Defelipe
Rola con toda, y parte de CÍVICO hasta el 2015, ahora es colaboradora desde la distancia. Ha pasado por EnterCO y Hangouts de Periodismo. Actualmente recuerda a Bogotá desde Salvador de Bahía, Brasil: ''Paticortica' pero de muchos pasos, me encanta caminar por Bogotá, mejor si está gris y con pinta de llover, rolo que se respete no le gusta el calor.
Publicado
octubre 07, 2015

Otras noticias para mí