NOTA RECOMENDADA Facebook: Crab's bar | Tripadvisor

Los que extrañamos Crab's...

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Hoy y Mañana

Somos una especie singular. Me atrevería a decir, incluso, que hacemos parte de una generación que extraña ese sitio rojo en la 73 con 13, con ese particular mobiliario que, entre inodoros y sofás vintage, afiches de las grandes leyendas del rock y del jazz, un futbolito que emulaba los ‘chicos’ de Chandler y Joey en la serie noventera Friends, sumado a grupos anónimos de blues en vivo, covers de Led Zeppelin, cervezas heladas y distintas versiones de Jack Daniel’s, un día decidió bajar el telón, cerrar su arca triclave y asfixiar en el olvido los martes rockeros de decenas de bogotanos.

Facebook: Crab's bar | Tripadvisor

Facebook: Crab’s bar | Tripadvisor

Sí, hablo de Crab’s. El bar al que todos llegábamos para tomarnos una cerveza y echar carreta con los amigos, entre semana, después de la oficina. Un imán que atraía a todos los transeúntes desprevenidos, a los aficionados de Queen, a los parches de la Bogotá en la que aún se hablaba de los ‘capuletos’, de los de la Calleja, de los de Niza, de los de Capri, del ‘hueco del ovni’ en Cedritos, entre otras historietas mitológicas urbanas. Una Bogotá que se dejaba caminar más… plagada de ‘dandys’.

En ese panorama, Crab’s era el sitio recomendado. El ícono capitalino. No como lo es hoy un Andrés Carne de Res, no. Era el bar en el que confluían locales y foráneos, todos, sin excepción. Un sitio que se movía como su logo (un cangrejo) sin estrategia de mercadeo, solo con el voz a voz. Era rojo, oscuro, los tacones redundaban, los tenis croydon también. ¿Y cómo olvidar su olor? Ese que era una mezcla de cigarrillo con colonia It’s You, 90210 o Tribu (…).

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Facebook: Crab’s bar | Tripadvisor

Jim Morrison era un dios para el lugar, aunque Rick Astley aparecía de vez en vez. Era una época sin Winamp (para programar música), inevitablemente era solo con CD’s. No existían los Djs famosos, ni las comunidades. Todo era muy poco digital. Todos hablábamos, bailábamos, nos reíamos, nos sentábamos en el inodoro, en ‘el trono’ (como le decían) y, así, no había excusa para no rockanrolear.

Su nombre: Centro de Rock, Arte y Blues (‘Crab’s’) fue una fórmula ganadora. Un clásico de esos que nadie imaginó que desaparecería. Fue el refugio de una generación: mi generación. El verdugo de las más exóticas descargas etílicas y el cupido del rock. Crab’s se convirtió entonces en el monumento cultural bogotano de fines de los noventa y principios del nuevo siglo.

Este Gulliver de buenas un día cortó cobijas con la ciudad y partió para Santa Marta, (Ver página de Facebook). Dejó un vacío doloroso. Aún pensamos -los de mi generación- que nos despojaron de un hijo. Esta nota entonces, no solo es una reseña con grandes dosis de nostalgia, sino un poderoso sifón de inconformismo. ¡Salud!

 

Recuerde a la Bogotá de antes con CÍVICO

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Sandra Rodríguez Novoa
es Editora IC de Cívico. Periodista, enamorada de lo que hace. Deambulante citadina de convers y mochila. Tragadísima de Bogotá con todo y sus 'peros'. Bailadora, mamagallista y viajera. Ex @eltiempo @pacificrubiales @infopresidencia @PublimetroCol Hoy: @PubSemana y @CivicoBogota
Publicado
diciembre 06, 2017

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