NOTICIA Foto: Claudio ruiz- Flickr

¡Orgullo cachaco! Así hablamos en Bogotá

6022aca00aa22cdb36003952
oferta

Pelota de playa en forma de sandía

Termina en 139 días

Quiubo mis queridos, nada más tradicional que expresarnos usando esas palabras tradicionales que seguramente solo los bogotanos, rolos, cachacos entendemos.

Pero que los que recién llegan no se achilen (depriman), porque la idea es que todos seamos unos duros entiendo y hablando al estilo cachaco, bien chirriado y con mucho caché (elegante).

Como los bogotanos andan diciendo palabras típicas, en muchos casos los foráneos no entienden. También sucede que cuando uno viaja a otra ciudad u otro país, está tan arraigado a esas palabras, que es difícil encontrar el sinónimo correcto y más de uno se queda atortolado (desorientado) y pensando “¿cómo es que se dice esto en español?”

Empezando por el saludo, ‘quiubo’ y ‘quihay’ son saludos amistosos y una contracción del ‘qué hay’.

Usted sonría y responda con otro saludo amable, no sea un atarbán (grosero o atrevido) y no deje a la persona esperando su saludo .

El tan famoso ‘ala’, con el que siempre imitan a los cachacos, es un modismo que se puede usar en distintas ocasiones, es una expresión adicional que acompaña a frases como “ala carachas”, “no diga, ala”, “ala, pero ¿qué fue lo que pasó?”.

Así como al lavamanos se le decía aguamanil, pero era una jarra para lavarse las manos y la cara, uno que otro abuelito aún lo usa, así como siguen diciendo que una persona que se viste de manera extravagante es un alternativo: “mijo, ese  jóven es como alternativo porque vea que anda vestido como todo un loquillo”.

Si quiere decir que alguien es tacaño, puede usar michicato, tenido, líchigo o amarrado. Pero si sencillamente no tiene dinero, está vaciado.

Puede que ya esté enredado y esté pidiendo que se la barajemos más despacio. Aunque barajar, además de pedir aclaración, se usa cuando alguien está demorando intencionalmente algo, dando excusas bobas.

“Me da la impresión de que me está barajando la salida a montar en bici con algún colectivo de ciclopaseos“. También puede decir que lo está carameleando con excusas muy chimbas.

Caminando por las calles de Bogotá uno puede ver mujeres muy lindas, churras, chuscas, que son un bizcocho y si es una mujer mayor es una cuchibarbie; y unas que son un bagre, o sea, que están como feitas.

Pero ojo, porque bizcocho también puede ser un pastel de dulce o el inodoro, fíjese bien en qué contexto lo usa.

Y en cuanto a los hombres, el que es chirriado, es un buen mozo, atractivo, encantador e incluso gracioso.

Los que son jóvenes pueden ser sardina o sardino, de unos 13 a 16 años. Y si es el hijo menor se le dice cuba (yo le digo a mi hermana el sute).

En anatomía también tenemos una variedad de palabras para referirse a la cabeza, como lo son: mollera, molleja, motola, el coco, tuste o la cocorota.

Y si la en la tusta no tiene pelo, entonces es un desentejado. El estomago puede ser la chumacera (aunque la chumacera del mofle es algo en el carro).

Boleta, es una persona o situación ridícula con personas que a veces se calientan si uno las critica (se enoja) y fijo uno está tan de malas que le resulta bien caspa, inquieto y medio malandrín, y la situación se vuelve muy charra o de mal gusto.

Para el atuendo y el aspecto de una persona podemos hablar de los chagualos, la chompa y los cachumbos. Zapatos viejos, la chaqueta y los bucles del pelo respectivamente.

Este señor es todo un filipichin. Foto: Juandominguezs- Wikimedia Commons

Este señor es todo un filipichin. Foto: Juandominguezs- Wikimedia Commons

Hay unos que no les importa mucho el buen vestir y son mas despreocupados. Son los que andan todos desgualetados o desguarambilados. Todo lo contrario al filipichin, que es un tipo bien vestido, muy elegante y con clase.

Pero si bien la chancleta también se calza, en Bogotá también la usamos para decir que acelere: “métale chancleta que estoy de afán”.

Y qué dicen los que están estudiando y se encuentran con un examen sorpresa: se quedan súpitos (atónitos) y temen que se rajen en la prueba, porque los corchan con las preguntas y quedan pifiados y fregados.

Los que están de buena suerte, por su parte, sacan una excelente nota de chiripazo, de pura chiripa, o de chepa. Y siempre están el pilo (el inteligente) y el ñoño que piensan que estuvo tirado (fácil).

Retomando el fregados, es otra palabra que tiene múltiples usos. Fregar, es molestar, sobar la vida y fregarse puede ser quedarse o perderse de algo, que el examen o el trabajo sea difícil, así como el fregado es usualmente el que se cree ‘abeja’ o ‘muy vivo’. Es como un astuto pero en un contexto negativo, pero también puede ser que no tiene plata. En cambio a la persona que son vivas y sagaces les decimos que son chivatos.

Cuando algo es malo, es una chanda. Si el billete es falso, es chimbo, y si los músicos de tal banda son malos, son unos chiflamicas. Pero tranquilos que los músicos que se presentan en Rock al Parque no lo son.

A festivales como esos hay que llevar platica para que no le pegue duro el filo, porque son jornadas largas y el hambre es complicada. Y eso sí, no la embarre jalándose por allá, porque qué jartera andando por ahí todos borrachines, eso es muy chocante (traducción: no cometa un error y no se emborrache por allá, porque qué aburrido y desagradable todos ebrios, eso es molesto).

Como diría la mamá: “Dios no quiera se va de bruces y se pega tremendo guarapazo“, que no es beberse tremenda totuma de guarapo, sino recibir un golpe muy fuerte. Además, tomar en vía pública no es legal y puede resultar en la guandoca (la cárcel).

Para hablar de cantidades encontramos un jurgo (mucho) y  lo opuesto es una mirringa, una pequeñísima cantidad, pero de verdad muy poquita. Y tiene sus sinónimos: un pite o un tris.

De comida tenemos el mielmesabe, un postre típico hecho de leche cuajada y panela (se lo venden en el café de los locos por si aún no lo ha probado), y el mojicón que es el pan blandito, redondo, con azúcar por encima y en ocasiones relleno de bocadillo. Es chiquito, todo cuco, todo bonito.

Para el desayuno consumimos mucho perico, que es el café con un poquito de leche, o el huevo perico, revuelto con cebolla y tomate.

Y de sal está la pega, que es la parte del arroz que se pega a la olla, pero la pega también es una broma, o una chanza telefónica (como las que hacen en las emisoras).

Un ladrón es un choro o un ratero, y un lagarto es una persona que trata de hacer amigos influyentes para beneficio personal (muchos también son ladrones).

El que está llevado, puede ser un enamorado, alguien drogado o el que está sin plata. El pereque es una molestia, algo incómodo o un problema. El que está picho es que está enfermo, o podrido. Pero el que picha, es el que tiene relaciones sexuales.

No confunda pisco (trago de Perú) con pizco (un animal), y el pisco que usamos para referirnos a un tipo cualquiera. Y un cosianfiluro es una cosa cualquiera cuyo nombre no recordamos

Si no ha usado alguna de estas palabras, lo sentimos pero usted no es cachaco. Esto está en la sangre, en la cultura y la tradición de nuestra ciudad, así como las palabras muiscas o el mismo origen de la palabra ‘cachaco’.

Son muchas palabras, y seguro se quedaron muchas otras por fuera ¿recuerdan más? Bogotá, sus tradiciones y cultura dan para mucho, también hablaremos de las expresiones únicas que usamos por acá ¿cuáles nos sugieren?, construyamos entre todos nuestro manual bogotano.

 Lea más noticias de Bogotá

author photo
CÍVICO Bogotá
le cuenta los mejores temas de la ciudad para que la viva mejor. Sorpréndase con todo lo que tiene. Escríbanos a [email protected] y síganos en Twitter como @civicobogota. Descargue nuestra app en: civico.com/bogota/tour
Publicado
diciembre 21, 2017

Otras noticias para mí