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¿Quiere cacao?, el chocolate como es y como nos gusta a los bogotanos

Uno siempre ve, o escucha, que el plan para ir a hablar un rato con los amigos es “nos tomamos un cafecito”, típico. Y afortunadamente hay muchos cafés en Bogotá, hasta para ir con los gatos. Pero rico también poder decir “nos vemos, adelantamos cuaderno tomándonos un chocolatico”, ¿no?

Para los que no son muy amigos del café, y prefieren un buen chocolate, pero bueno de verdad verdad, en CÍVICO también les recomendamos lugares para consumir ‘EL’ chocolate.

La casa del chocolate, que abrirá sus puertas en septiembre 18, es el producto de un proceso muy largo, en el que se ha trabajado de la mano con productores nacionales de cacao.

Desde el trabajo en el campo, incluyendo el paso de los campesinos de tener cultivos ilegales de coca o cacao, hasta la barra empacada que podrá degustar en la feria. Es un producto muy colombiano, bogotano, y de los más deliciosos que puedan existir.

Foto: Cacao y mascacao- Facebook

Foto: Cacao y mascacao- Facebook

Cacao y más cacao

En el centro de Bogotá le recomendamos visitar Cacao y mascacao, es para que vaya a sentarse y pedir un cacao fino, donde bien puede acompañarlo de queso, almojabana o una mantecada.

Javier  Mauricio Rojas, co fundador, nos contó que esta empresa nació para “rescatar la cultura del cacao en Bogotá”, ya que es una ciudad muy chocolatera.

Tomamos chocolate en el desayuno, las onces, a veces en la cena. Y ni hablar de los chocolates en barra que consumimos seguido (culpable). Sin embargo, Rojas dice que “con el tiempo nos hemos acostumbrado más al azúcar que al cacao, en gran medida, a causa del precio.

Después de todo el proceso de sembrar, cosechar, fermentar, secar, tostar, descascarar y moler, sale el licor del cacao, que es como una masa. De ahí salen: los cristales (cocoa, tipo chocolisto) y la manteca de cacao, que con ella es que se juega a las formulaciones.

¿Cómo así?, tal vez ha visto (si le ha parado bolas) que los productos dicen: chocolate al 30, 40, 60, o 100%, entre otros porcentajes. Ahí es donde entra en juego la formula mágica de cada productor, aunque lo recomendable para un cacao de verdad es que sea de cien por ciento.

Pero el chocolate al cien por ciento es el amargo. Por ejemplo, un chocolate en barra de esos muy dulces, es en realidad más azúcar y otros productos, que cacao de verdad.

Sucede que la manteca de cacao la están usando para otros productos, menos para el chocolate. Seguro habrá visto cosméticos, o champú con “manteca de cacao”.

Mientas tanto nosotros nos comemos de todo menos chocolate y de ahí sale el mito de que el chocolate engorda. Lo que engorda es el azúcar, pero un cacao 100% chocolate es saludable y no tiene azúcares.

Foto: Cacap y mascacao-Facebook

Foto: Cacap y mascacao-Facebook

Qué debemos buscar en un chocolate

Claramente entre gustos no hay disgustos y o existe una regla general. Pero Javier comparte algunos ‘tips’ para tener en cuenta a la hora de evaluar un chocolate.

El chocolate de Colombia, al igual que el café, se caracteriza por ser de fino aroma. Asegúrese de que el chocolate que se va a tomar, huela a eso. Si se queda ensimismado y evocando recuerdos de un queso derritiéndose, entonces huele muy sabroso y por ahí es la cosa.

Como ya se mencionó, un chocolate cien por ciento es amargo. Imagínese tomarse una taza, complicado. Pero entonces puede ir acostumbrándose a eliminar esos “chocolates” que son puro azúcar. Comience tomándose uno al 30, luego al 40, y siga así hasta llegar al 100. Pruebe endulzando con miel o panela.

Javier agrega que a la hora de consumir chocolate póngale atención a la sensación en el paladar. Si siente que se le queda el sabor a manteca pegado en el paladar, o de hecho, que se le queda pegado el chocolate, no es una buena señal.

Por el contrario, si no genera esa sensación en el paladar, va a tener más sabor en la boca y por más tiempo. Ese es el bueno.

El chocolate de Bogotá

Dice Javier, que hace muchos años se tenía la tradición de guardar bloques de cacao dentro de hiervas aromáticas. Lo cual le daba un sabor único y bien podría restaurarse aquella tradición, así como tener una cava de chocolate.

Agrega que “al bogotano le gusta el chocolate sin leche”, que somos más de chocolate aguado (lo pondría en discusión) y que nos encanta con clavos y canela.

Algunos dicen que el la pasteleria Florida tiene clavos y canela, pero allá dicen que nunca ha tenido tales ingredientes. Aunque no revelan su formula mágica.

Arlequín Boutique

Esta chocolatería  es una boutique única en Bogotá, tanto por la variedad de chocolates como por el lugar en sí.

Ofrecen bombones y trufas rellenas, sin conservantes artificiales, ni esencias. Tienen sabores como el amaretto, lulo, maracuyá, ají, frutos rojos, nocciolata, jengibre, entre otros.

También ofrece tabletas de chocolates de diferentes porcentajes de cacao, con adiciones de frutos secos y deshidratados, y claro, el de beber. Si quiere ir por su taza, pregunte por el Chocolate Parisino, caliente, semiamargo de cacao, el cual va acompañado de una crema de soya sabor a vainilla.

Foto: Arlequín

Foto: Arlequín

Tenga en cuenta que desde el momento en el que se siembra un árbol de cacao hasta que saque sus primeros frutos, pasan unos cinco años. Por eso mismo, se debe cuidar el cacao con mucha devoción y debido a eso la cosecha se debe hacer manual.

Un proceso industrial dañaría al árbol, que es lo último que productores y consumidores queremos.

Es un camino largo, la ruta del chocolate es de años y años de trabajo. Entonces a la hora de tomarse uno, o comerse una barra “no se fije en el precio, sino en lo que está consumiendo”. Un chocolate barato es de mentiras.

Opciones orgánicas también tenemos, como el chocolate Equiori producido en Colombia y con certificación internacional. Como dato curioso, este chocolate es el que recomienda, y vende, el barista de Café Cultor para acompañar un ‘tintico’.

Foto: Equiori- Facebook

Foto: Equiori- Facebook

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Sandra Defelipe
Rola con toda, y parte de CÍVICO hasta el 2015, ahora es colaboradora desde la distancia. Ha pasado por EnterCO y Hangouts de Periodismo. Actualmente recuerda a Bogotá desde Salvador de Bahía, Brasil: ''Paticortica' pero de muchos pasos, me encanta caminar por Bogotá, mejor si está gris y con pinta de llover, rolo que se respete no le gusta el calor.
Publicado
septiembre 07, 2015