NOTICIA Foto: Andrew Ciscel- Wikimedia Commons

Restaure su vieja 'burra' de dos ruedas en Bogotá

Hay un imaginario social que ve a la bicicleta como una moda y puede que para algunos así sea. Compran la ‘bici’ bonita y salen a pedalear en la ciclovía, ‘selfie’ para Facebook y listo. La onda ‘vintage’ también permeó al mundo de las bicicletas, y ahora uno ve ‘bicis’ antiguas por todos lados.

Están las nuevas bicicletas con pinta de viejas, las clásicas destartaladas y las restauradas. Hay marcas famosas como la BH, Hercules, Orbea, Gazelle, Raleigh, la Peugeot, Orbita, Le Coq Sportif, Kemper y muchas más, que seguro estuvieron confinadas como basura en alguna parte de la casa y ahora son valiosas.

El trabajo de restauración es para algunos un negocio como cualquiera y para otros es una pasión, como es el caso del colectivo Retro Cleto Colombia, una gran familia que aprende, comparte, investiga, se moviliza, y claro, restaura ‘burras’ (bicicletas) de manera conjunta.

Restaurando una vieja ‘burra’

Retro Cleto nos contó que para hablar de restauración de bicicletas antiguas hay que diferenciar ciertos puntos.

Restaurar es tratar de llevar a la bicicleta a su 100 por ciento original, cosa que es difícil de lograr. Otra cosa es embellecer, pintar, ponerla bonita y cuadrarle lo que necesite para rodar.

La restauración es como una búsqueda del tesoro, hay que encontrar las piezas originales y cuidar que en el proceso no se dañen las marcas propias de la ‘bici’.

“Hay que buscar las piezas en redes de coleccionistas porque esos repuestos comercialmente no existen, y como lo antiguo se puso de moda, pues los precios subieron”.

Establecer una tarifa única de cuánto cuesta una restauración no se puede hacer, todo depende de qué marca es, qué quiere el cliente, cuánto tiempo dispone, cuánto valen las piezas, y si hay que crear piezas. No es de un día para otro.

Retro Cleto, en una ocasión, tardó dos años en la restauración de una Raleigh, trabajo que fue toda una odisea. “Un amigo se trajo el plato desde Inglaterra, pero tuvo problemas porque esa bicicleta ya es patrimonio y no querían dejar sacarla del país”.

En otro momento, tuvieron que viajar hasta Cali para buscar las piezas necesarias en otra restauración. Por todos estos factores la restauración de bicicletas es toda una aventura que solo los amantes de ellas están dispuestos a realizar.

No en todos los casos las restauraciones se hacen por pedido, también hay por gusto. Por ejemplo, uno de los miembros de Retro Cleto encontró un tesoro de dos ruedas en la basura, lo tomaron, y “restauramos un triciclo inglés divino, tardamos dos meses y se lo dimos a un primito”, contaron.

Foto: Retro Cleto Colombia- Facebook

Foto: Retro Cleto Colombia- Facebook

Los integrantes de Retro Cleto son, además de amantes de las bicicletas, artistas, fotógrafos, muralistas y profesiones por el estilo que les permiten tener conocimientos sobre pintura, aerografía y más, lo que les facilita ciertas cosas para el trabajo de embellecer bicicletas consideradas chatarra.

Existen hace cuatro años y trabajan en talleres prestados por amigos. Entre todos trabajan por el fomento del uso de la bicicleta como movilidad sostenible, y a través de las bicicletas antiguas quieren rescatar la cultura y la memoria bicicletista en Sibaté.

“La idea es que, más que el dinero, la gente aprenda algo de mecánica básica de bicicleta. Para eso también hacemos jornadas de restauración colectiva, donde usted mismo la lija, la desbarata y la pinta”.

“El trabajo de la restauración va con el de la documentación, averiguamos de dónde salió, quién la usó y demás”. En esa línea, han involucrado a los abuelos de Sibaté en diálogos intergeneracionales para que cuenten historias sobre las bicicletas.

En Bogotá también se restaura

La capital tiene establecimientos y personas que le ayudan con la tarea ardua de restauración, como la gente de Rolling bicicletas con estilo o Cornelia, donde hacen ‘bicis’ nuevas con pinta antigua.

Sin embargo, la gente de Retro Cleto invitan a conocer Sibaté, muy cerca de Bogotá, saliendo por la autopista sur. Es un paraje ideal para salir a montar en bicicleta.

“Bogotá no se mueve con el departamento. Necesitamos articulación entre la ciudad, los municipios y los pueblos”.

Si le gusta pedalear fuera de la ciudad, además de ir a Sibaté, puede hacer cualquiera de estos recorridos recomendados en los pueblos vecinos.

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Sandra Defelipe
Rola con toda, y parte de CÍVICO hasta el 2015, ahora es colaboradora desde la distancia. Ha pasado por EnterCO y Hangouts de Periodismo. Actualmente recuerda a Bogotá desde Salvador de Bahía, Brasil: ''Paticortica' pero de muchos pasos, me encanta caminar por Bogotá, mejor si está gris y con pinta de llover, rolo que se respete no le gusta el calor.
Publicado
agosto 07, 2015

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