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NOTA RECOMENDADA Foto: Cortesía de Idartes/Juan Santacruz

Rock Al Parque cerró una nueva edición entre polémica, pero con muy buena música

Por: Lukas Tenjo

El último día de la vigésimo tercera edición del Festival tuvo de todo. Esta vez fue el turno para las propuestas musicales de grandes referentes hispanoamericanos como Los Tres y Mon Laferte de Chile, 2 Minutos y Los Espríritus de Argentina, La Santa Cecilia y Draco Rosa desde EE.UU., Panteón Rococó y Motor desde México.

Foto: Cortesía de Idartes/Juan Santacruz

Foto: Cortesía de Idartes/Juan Santacruz

La convocatoria local tenía entre sus filas a propuestas esperadas como Sin pudor, Los Suziox, Indio, Tres y yo, Pablo Trujillo, Montaña o Ismael Ayende. Los colombianos radicados en el exterior también vinieron a rendir su homenaje musical y vimos a Salt Cathedral y Lucrecia Dalt. Catfish, desde Francia, y Kanaku y el Tigre, desde Perú, hicieron lo suyo y llenaron sus respectivos escenarios, pero mientras todo esto sucedía, en la plaza acontecía algo diferente.

Foto: Cortesía de Idartes/Kike Barona

Foto: Cortesía de Idartes/Kike Barona

Foto: Cortesía de Idartes/Kike Barona

Foto: Cortesía de Idartes/Kike Barona

A las 4:15 de la tarde, el escenario principal del Festival seguía llenándose a pesar de que instantes antes 2 Minutos había llamado a toda la comunidad punkera a levantar el polvo al estruendo de todos gritando ‘Ya no sos igual’. Lastimosamente la tarde de esta última jornada estuvo manchada por varios altercados entre las autoridades (Policía y logística) y algunos asistentes. Las riñas fueron controladas a pesar de que se desataron varias en diferentes puntos de la plaza. Aún así, y en medio de desplazamientos forzados debido a agresividad de muchos asistentes bajo efectos de sustancias varias, no pudieron opacar el despliegue de virtuosismo de los pastusos que se comían el escenario esa tarde.

 

Foto: Cortesía de Idartes/Juan Santacruz

Foto: Cortesía de Idartes/Juan Santacruz

Se presentaron como Acid Yesit y desde el primer corte pudimos augurar un show increíble. Los rostros de muchos asistentes se mostraban inconformes y muchos otros incluso se estresaron y se fueron. Los que se quedaron miraban atónitos la propuesta tratando de procesar tantos cambios de métrica y dinámicas. Se escuchaba a unos murmurar: “Dream Theater…”; a su lado, otros asistentes discutían sobre jazz y fusiones. En ciertas ocasiones dos brillantes saxofones sobresalían entre staccatos y la tensión aumentaba en los cuerpos de quienes observaban y que se veían obligados a moverse en ritmos folclóricos traídos desde el suroriente de nuestro país.

La fusión progresiva de este rock-jazz se desplegó en todo el parque a pesar de la pobre acogida que estaban teniendo. Las ovaciones se escuchaban, pero la gente no estaba conectada. El tercer día de Rock Al Parque intentaba que la música y la paz fueran protagonistas pero eso pasaría más adelante.

 

Foto: Cortesía de Idartes/Carlos Lema

Foto: Cortesía de Idartes/Carlos Lema

Foto: Cortesía de Idartes/Kike Barona

Foto: Cortesía de Idartes/Kike Barona

Las bandas aztecas hiceron lo suyo en sus respectivos escenarios. Por un lado, Motor convocó y captó nuevos adeptos en el Bio, y Panteón Rococó saludó a Bogotá entre himnos que devolvieron el sol a la tarde y los coros a las bocas de todos. El Escenario Eco volvió a ser concurrido porque entre jugarretas y una voz absolutamente prodigiosa, Tulipa Ruiz de Brasil nos puso a mover el esqueleto. Posterior al talento que dejó nos dejó Ruiz en tarima, Ismael Ayende y La Santa Cecilia mantuvieron la gente en un escenario que va cobrando una importancia muy relevante debido a que aloja las propuestas alternativas de la música regional y su público contrasta en gran medida con el resto de los asistentes a Rock Al Parque.

La diversidad fue más notoria este día aunque los dos primeros días de festival la asistencia parecía mayor. Los ingresos estaban lentos y los artículos decomisados eran muchos. En los rostros de la Policía se veía que este tercer día era más complicado y ya todos estaban a media marcha tras 3 días de actividades.

 

Foto: Cortesía de Idartes/Juan Santacruz

Foto: Cortesía de Idartes/Juan Santacruz

El espacio previo al artista cabeza de cartel, quizá el más importante del festival, le fue otorgado a Los Makenzy, que entre blues, rock, mal sonido y muchas críticas solo lograron despertar la impaciencia de los asistentes que iban colmando el lugar en donde estaría Draco Rosa.

Aunque la banda distrital ofreció un show cargado de energía y explosiones de rocanrol, no lograron conectarse con los asistentes y su presencia en Rock Al Parque no fue tan memorable como seguramente cualquier artista espera que sea.

Estaba oscuro, pero la jornada ya cargaba cierta lobreguez. El Festival, siempre muy cumplido en los cambios e inicios de cada presentación, anunció que Draco estaba en camerino y la plaza lanzó un grito de euforia. Los primeros comentarios cuando Robert subió a tarima fueron: “está drogado”, “está flaco”, “está acabado”, etc… Pero al acercarse al micrófono, retirarse las gafas oscuras que nos impedían ver a través de su ser, Draco se sinceró ante Bogotá y pidió perdón…

“Llegué a Bogotá en un momento de crisis existencial. Pido perdón porque en ese entonces escondí la cara por el dolor. Fue un momento confuso pero hoy me presento ante ustedes con amor y gratitud…”, dijo con una sonrisa inmensa y los acordes del homenaje a los 20 años de Vagabundo que nos tenían en trance.

Foto: Cortesía de Idartes/Juan Santacruz

Foto: Cortesía de Idartes/Juan Santacruz

Rock Al Parque coreó y abrazó a sus acompañantes mientras Rosa saltaba por el escenario como un niño y entonaba esos éxitos que cantamos con el corazón entre la mano. A pesar del gran cierre que Mr. Blake nos ofrecía, las complicaciones técnicas en escena opacaron el final de la presentación. Pero Draco Rosa fue paciente y benévolo con la banda que lo acompañaba y se dio vuelta para que quienes no escuchaban pudieran seguir el movimiento de su boca.

Foto: Daniela Hernández/Cívico

Foto: Daniela Hernández/Cívico

Aún así, Rock Al Parque 2017 volvió a ser una experiencia musical única e inolvidable. Los 3 días estuvieron copados de propuestas increíbles, no solo musicales, sino estéticas. Idartes cumplió y, aunque Bogotá ha evolucionado en términos de tolerancia frente a la diversidad, el control en el ingreso y frente a los disturbios aún es un problema constante.

Nos veremos el otro año en una nueva edición al Festival en el que seguro ya muchos están trabajando, estos días seguro serán de balances, esperamos que positivos, y luego extrañaremos de nuevo el rock en nuestra ciudad.

Foto: Cortesía de Idartes/Juan Santacruz

Fotos: Cortesía de Idartes/Juan Santacruz

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Rock al Parque
Publicado
julio 04, 2017