NOTICIA Foto: cortesía La 20 chocolate, pan y queso - Facebook

Una lección de humanidad a punta de chocolate, pan y queso

Para Adriana Gualdrón, enfermera de 42 años, todos los martes son sagrados.

Bogotana de voz seria, pero tono paciente, comparte ese día con unos 60 amigos y colaboradores que ayudan, todas las semanas, a las personas que más les producen ternura y compasión. “Los habitantes de la calle son tan humanos y tan sensibles como nosotros”, afirma, “solo que están apartados de la sociedad por una enfermedad, una adicción”.

Como un ritual establecido, ‘La 20 chocolate, pan y queso’ (como Adriana y los demás se hacen llamar) inician la jornada de los martes a las nueve de la mañana. Y durante todo el día se concentran en todo las labores y los ‘corre corres’ para cocinar alimentos que, en la noche, llevan a unas 900 personas. Familias enteras, niños, adultos y ancianos del centeo, en situación de indigencia, mendicidad o abandono, son los beneficiados.

A veces, su recorrido, que inicia en el barrio El Restrepo (localidad de Antonio Nariño), desde la calle 20 sur (de ahí su nombre), se alarga hasta las dos de la madrugada del miércoles.

“La idea es que (los habitantes de la calle) entiendan que son seres humanos y que pueden tener un futuro mejor. Que los niños rompan con el ciclo de pedir dinero que no les va a servir.”, explica Adriana sobre la iniciativa.

Los martes, en ese ir y venir, los de ‘La 20’ alimentan con onces nocturnas, que llevan en enormes recipientes de plástico, a personas en zonas como la trece con 22, la catorce con 20, la décima con sexta, el barrio Santa Fe, La Estanzuela, y sectores de la avenida NQS y La Favorita. En esta última, integrantes de la comunidad indígena Embera -familias enteras con problemas de desnutrición-, se reunen.

“Lo más difícil para nosotros es enseñarles (a quienes están en indigencia) que son valiosos”, dice ella, quien lleva siete años dedicada a esta labor que busca recuperar la humanidad de las personas.

“Sucios y malolientes, son excelentes seres humanos, con don de gentes, sabiduría y  ternura. Es gente a la que uno les demuestra que los quiere y es como si vieran un angelito”.

Muchos no estarán de acuerdo con esta visión, pero la lección de tolerancia de ‘La 20’ es innegable. Si Claudia y los demás pueden acercarse a un tema tan complejo con amor y comprensión, qué no podríamos hacer entre los bogotanos cuando estamos en situaciones menos dramáticas.

Por ejemplo: “El Bronx era un sitio terrible”, recuerda, “pero allí uno se daba cuenta de qué es valorar a los seres humanos”.

Aun en esas condiciones, tanto ella, como los otros de ‘La 20’, han tenido que aprender a aceptar como son a quienes ayudan. Y dicen no estar en disposición de juzgar a nadie.

“Yo como ser humano cometo muchos errores. (…) (Por eso) yo a ellos no los miro por sus problemas, sino por su historia. Me siento en sus zapatos y me pregunto cómo llegaron ahí”.

El resultado final es positivo tanto para quienes calman su hambre gracias a la caravana nocturna de chocolate, pan y queso, como para sus voluntarios: “Todos los que participan se dan cuenta de que la vida vale mucho más de lo que creen (…) Nadie está exento de caer en esta desgracia.”, explica Adriana con orgullo.

Foto: cortesía La 20 chocolate, pan y queso - Facebook

Cura para el frío y el alma. Foto: cortesía ‘La 20 chocolate, pan y queso’ – Facebook

“Queremos ir más allá del hambre”

Aunque el primer martes de cada mes, ‘La 20’ preparan algo diferente como sancocho, y a veces arroz con pollo, el objetivo de este grupo originalmente de 10 amigos, pero al que se le unen decenas de colaboradores, es ayudar a la gente con más que comida.

Han hecho, por ejemplo, campañas de peluquería, show de payasos para los niños y conciertos de rap, financiados con su dinero o a través de donaciones semanales de la gente de El Restrepo, entre otros buenos ciudadanos que les dan los insumos, alimentos, o aportan al presupuesto.

El año pasado, de esta forma, recogieron dos mil regalos que llevaron a los niños del centro, en especial a los del barrio Diana Turbay.

Aun así, no están conformes con lo hecho, explica Claudia. Quieren aportar a la vida de las poblaciones vulnerables con mucho más, incluso, cuando ya lo han hecho de manera determinante:

“Ayudamos a unas cuatro personas a salir del Bronx. Están bien y nos vienen a visitar. Los llevamos a centros de rehabilitación. Uno de ellos está trabajando en una pizzería y el otro en mecánica en La Estanzuela. A este, hace 15 días lo vimos. Ya tiene hogar y una bebé pequeñita”.

A corto plazo, la idea es encontrar un nuevo lugar para preparar los alimentos, hacer un comedor comunitario en el barrio, y organizar charlas y talleres para los habitantes de la calle.

Mientras logran esto, el poder que tiene cada taza de chocolate que ‘La 20 chocolate, pan y queso’ lleva a la gente es más del que se cree. Esta labor de Claudia y los demás le regresa la humanidad a los rostros vacíos de miles de bogotanos que muchos evitamos ver, o ignoramos por completo, mientras caminan al lado nuestro por las calles.

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Andrés Elasmar
es periodista y colaborador de CÍVICO para el equipo de Buen Ciudadano. Es @hellasmar en Twitter. Contacto: [email protected]
Publicado
febrero 15, 2017

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