NOTICIA Foto: Armando Mora.

Martínez de la Torre, el mercado que forjó su historia entre risas y box

Fue construido en 1957 en una zona que ocuparon los obregonistas después de la Revolución Mexicana

Enmarcado en una de las colonias más emblemáticas de la Ciudad de México como la Guerrero y a lado del Metro del mismo nombre, el Mercado Martínez de la Torre se levanta y destaca por el rojo de sus murales que cuentan la historia del barrio, inmortalizando a personajes muy queridos en la comunidad, como los comediantes Tin Tan Cantinflas, la cantante Paquita la del Barrio y el boxeador Rodolfo Chango Casanova.

Foto: Armando Mora.

Foto: Armando Mora.

El establecimiento fue edificado en 1957, sin embargo, los comerciantes se asentaron desde finales del siglo XIX en esta colonia, representativa por su cercanía con el Centro Histórico, en donde se concentran la mayoría de los mercados de barrio, que fueron erigidos en las décadas de los 50 y 60, durante la presidencia de Adolfo Ruíz Cortines y la regencia de Ernesto P. Uruchurtu en el entonces Distrito Federal.

La cronista de mercados públicos, Julen Ladrón de Guevara, relató en entrevista para CÍVICO que desde 1800 hay mucha actividad mercantil en la zona, pues en esa época ya había comerciantes que vendían una serie de productos que traían desde Xochimilco.

De acuerdo con Ladrón de Guevara, se trata de una de las colonias más importantes de principios del siglo XX y una de las primeras en tener luz eléctrica: “muchas personas pudientes llegaron a esta zona para construir unas casas hermosas, que tuvieron que abandonar para desplazarse a otras ciudades o países cuando inició la Revolución Mexicana“.

Al final de la guerra revolucionaria, la gente de la bola, villistas, maderistas y obregonistas llegaron a la Guerrero para habitar las casas que parecían palacetes y las convirtieron en vecindades, lo que propició que la colonia creciera económicamente, pero bajo otra dinámica social, por lo que los tianguis y mercados públicos se hicieron necesarios.

Ya a mediados del siglo XX, en la zona se asentaron las carpas, que contaron con actuaciones de comediantes de primer nivel como como las de Jesús Martínez “Palillo”, Mario Moreno “Cantinflas” y Fernando Soto “Mantequilla”, quienes presentaban monólogos  cómicos cargados de una sátira política en contra del gobierno con el que no estaban de acuerdo.

Y aunque las décadas de los 50 y 60 no se caracterizaron por una auténtica libertad de expresión, Palillo subía al escenario con un amparo en la bolsa para librarse de la cárcel y poder hacer bromas sobre el entonces regente Uruchurtu, a quien dedicaba un chiste muy particular:

“¿Cuál es el colmo del regente? Que siendo re-gente sea re-animal”

El público reía a carcajadas, pero Palillo, con todo y el amparo en la bolsa para no ser arrestado, salía de la carpa con las manos atrás y escoltado por policías. La libertad de expresión era prácticamente nula.

El Martínez de la Torre no sólo fue testigo de espectáculos de cómicos de la Época de Oro del Cine Mexicano, sino también de un semillero de boxeadores que entrenaban en gimnasios de la zona que “funcionaron y funcionan para sacar a los chavos de la calle, meterlos al ejercicio y que tengan otro estilo de vida”, estrategia que fue retratada por el director de cine mexicano Alejandro Galindo en la película Campeón sin corona.

En el marco de risas y golpes, el Mercado Martínez de la Torre fue construyendo su propia historia, abasteciendo con productos frescos y de calidad a los vecinos de la Guerrero, que día tras día se dan cita para platicar con los locatarios y mantener la tradición de los mercados públicos, fundamentales para la construcción de la comunidad.

Y te contamos que La Cuaresma sabe mejor en el Mercado Martínez de la Torre.

Cívico Noticias

*amm

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Armando Mora
Me gusta mucho la literatura, tomar fotos de la Luna y ser de los primeros en ver películas en el cine. Soy un adicto al café y a escuchar y contar historias. Me encanta nadar.
Publicado
abril 08, 2019