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NOTICIA Xplosion Nacional de Lucha

La lucha libre en Chile: una radiografía desde las cuerdas

Se organizan para construir sus cuadriláteros, arreglar sus trajes y gestionar recursos. La lucha libre es más que jugar a hacer como que pelean. Sus rutinas generan seguidores que llegan a dudar si es cierto o no lo que pasa arriba del ring.

Foto: Xplosion Nacional de Lucha

Foto: Xplosion Nacional de Lucha

“Mamá, ¿Por qué se están pegando?, ¿Cuál es el bueno?”, pregunta un niño de no más de 5 años, quien no entiende por qué tres hombres jóvenes saltan al ring, levantan los brazos, buscando el cariño y aplausos del público, y luego uno de ellos corre de un lado a otro dentro del cuadrilátero para tomar impulso desde las cuerda y dar una patada en la cara a uno de los oponentes. Golpe efectivo que no solo aumenta las dudas del niño, sino que hace aparecer espontáneamente los primeros aplausos y los “ooooh” entre el público.

El niño, al parecer, conoce por primera vez la lucha libre, disciplina que en Chile reúnen a cientos de personas como practicantes y a otros miles como público constante. En esta oportunidad, en Maipú, la organización “Chile Lucha Libre” ocupa la Plaza Monumento de la comuna para mostrar lo que les gusta hacer desde hace 5 años. Son cerca de 45 personas: 30 luchadores y staff, y 15 integrantes de la escuela.

La lucha libre en Chile es sinónimo de los Titanes del Ring. Grupo de luchadores que brillaron en los setenta y ochenta cuando se presentaban en el Teatro Caupolicán. De igual forma, y en los últimos años, los referentes de esta disciplina han sido las figuras de la WWE: grupo de luchadores estadounidense que ha generado una industria alrededor de estos combates, profesionalizando el show, muy lejano a lo que ocurre actualmente en nuestro país.

Lo presentan como Casi Humano cuando se sube al ring. Abajo es Germán Ortega (34), diseñador y coordinador general de Chile Lucha Libre. El luchador dice ver cómo cada año es más gente la que sigue esta disciplina y cree saber cuál es el motivo: “La historia de la lucha libre está muy mal contada. Se cuentan historias de héroes que fueron malos luchadores. Si se compara el nivel de lucha actual con el de otro años, estamos mucho mejor. Hay calidad de movimientos, estamos más preparados. Antes no había sorpresas sobre lo qué iba a pasar, no estaba eso de que se te aprieta la guata, no había riesgo. Hoy hay más velocidad, intensidad y contacto con el público”, afirma.

Por su parte, los miembros de la organización llamada Generación Lucha Libre sostienen que “se trata de un show familiar”. Claudio Sandoval, más conocido por su personaje Huaso Amador, es uno de los coordinadores de este conglomerado, y cuenta que “cuando salgo a escena, saludo a la gente, les doy la mano y cuando viene el malo y me pega o hace trampa ellos lo pifian o le tiran botellas”.

Este grupo entrena dos veces a la semana y entre sus ejercicios buscan evitar que el show se arruine: se estudia y repasan movimientos. “El objetivo es cuidarse a sí mismo, al compañero y el espectáculo”, dicen. De la misma forma trabajan, pues si bien saben que en Chile no se puede vivir de esta disciplina esperan que en corto plazo los shows que realizan se autofinancien y no deban aportar de sus propios recursos para “levantarlos”.

Por su parte con 30 integrantes Xplosión Nacional de Lucha (XNL) se posiciona dentro de la escena local. Cuentan sus administradores que han realizado contactos internacionales, aliándose con la organización internacional de lucha NWA (National Wrestling Alliance), con quienes potencian la visita –al igual que el resto de los grupos en Chile– de luchadores reconocidos en el mundo.

El objetivo de este grupo es más ambicioso: posicionar a los luchadores chilenos dentro del circuito sudamericano, potenciando todo el trabajo silencioso que están llevando a cabo las diversas asociaciones que ven en la lucha libre más que el viejo show en que hacen como que pelean.

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Gonzalo Haristoy
Soy periodista de CÍVICO Santiago desde marzo de 2015. Me gustan los osos y que me paguen por escribir. No colecciono nada. Soy donante, cáncer, Juanherrerista, leo diarios ajenos en el metro y tripofóbico, esto último lo descubrí por casualidad el verano de 2011. De la izquierda y otras delicias. Lo comi'o y lo baila'o, de aquí en más, a vuestro servicio.
Publicado
mayo 04, 2015