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NOTICIA Foto: Gekenius - Pixabay (CCO)

La visión de los ingleses sobre el uso de la bicicleta en Santiago

¿Se acuerdan del comercial “Cómprate un auto, Perico”? Los periodistas del diario británico The Guardian también. De hecho, evocando esta vieja propaganda comienzan su extenso reportaje sobre cómo el uso de la bicicleta está rompiendo barreras sociales en Santiago.

Y es que es cierto, la bicicleta dejó hace un buen rato de ser el medio de transporte ‘pobre’, para volver en gloria y majestad, convertida en la forma de movilización más inteligente, apta para todos los bolsillos.

Así lo relata el autor de este reportaje, quien recuerda cómo en 1980 se exhibía el viejo comercial del banco que invitaba al espectador a dejar de lado la bicicleta y comprarse un vehículo, lo que reflejaba, por ese entonces, un símbolo de estatus.

“Una generación más tarde, y los chilenos parecen haber prestado demasiada atención al comercial del banco. El Gran Santiago es el hogar de 7 millones de personas y de más de 4 millones de autos, números van en aumento. Chile ha prosperado en los años recientes y mientras la gente gana más dinero, ha decidido invertirlo en autos”, contextualiza el reportaje.

Frente a esta escena, aparecen los reinventados ciclistas, estos personajes que se han ido organizando y sumando nuevos adeptos en la cruzada por hacerse un espacio en la ciudad. Este grupo y su movimiento ha traído consigo importantes cambios a Santiago.

“Tradicionalmente, la ciudad ha estado notoriamente segregada a través de clases sociales – un legado, en parte, de la dictadura de Pinochet. Los ricos viven en los barrios al oriente, a la sombra de los Andes, mientras que los pobres habitan los bajos suburbios hacia el sur y el poniente, donde el smog es más pesado y la vida más dura. La movilidad social es baja y las personas pertenecientes a estos mundos rara vez entra en contacto significativo. Pero, al menos anecdóticamente, hay alguna evidencia de que esto está cambiando y que el ciclismo está jugando un pequeño rol. Las personas están pedaleando desde un barrio a otro como nunca antes. Están explorando mundos anteriormente desconocidos. Las barreras sociales están siendo lentamente desmanteladas”. Así el autor va explicando su mirada sobre el papel que está cumpliendo la nueva / vieja bicicleta dentro de la movilidad social de Santiago.

Sin embargo, guarda las proporciones: “Seamos claros: esto no es Amsterdam o Copenhagen. Las ciclovías son la excepción y no la regla”, sentencia. Aunque acepta el progreso que ha tenido la ciudad en este aspecto a través de los 10 años que lleva viviendo en Santiago.

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CÍVICO Santiago
Publicado
julio 22, 2016