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NOTICIA Foto: ANFP

Nosotros que los queremos tanto IV: Charles Aránguiz

Si el rey se nos cae, siempre tendremos al príncipe.

Este es el caso de Charles Mariano Aránguiz: “El príncipe”. Puente Alto lo vio nacer y crecer. Allí en el equipo de barrio “Nueva Esperanza” jugó sus primeras “pichangas” y fue dirigido técnicamente por su madre. Sí, por la institución más grande de la República de Chile: una mamá. La mujer se transformó en mentora del todocampista del sector sur oriente.

Luego el norte de Chile lo vio desarrollarse futbolísticamente y en Brasil se consolidó como un mediocampista completo. En la selección, con la llegada de Sampaoli, se transformó en inamovible junto a otros más.

No brilla, pero se luce. Quien entiende de fútbol sabe que hacer goles no es sinónimo de tener el mejor partido. Él hace su “pega”: comerse el mediocampo. Lo logra. Incluso con el “problema” que confidenció tener en entrevista con la FIFA: “lo de jugar por toda la cancha, en varias posiciones, ocurre porque no sé posicionarme”, dijo.

Se mueve, corre y también hace goles. Una obviedad sería recordar los dos goles contra Bolivia en el último partido y el tanto contra España en la Copa del Mundo.

Goles que reflejan el buen ojo del periódico “The Guardian” que lo ubicó como uno de los 12 jugadores a los cuales hay que estar atentos en la Copa. Con dos goles y tres partidos correctos, aportan al vaticinio.

Insisto, no se luce. Ni en las redes sociales ni fuera de la cancha, donde no es rostro de publicidad –incluso su mamá sí aparece en una campaña de Entel–, pero él se gana al hincha desde la cancha porque cumple la “pega”.

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Gonzalo Haristoy
Soy periodista de CÍVICO Santiago desde marzo de 2015. Me gustan los osos y que me paguen por escribir. No colecciono nada. Soy donante, cáncer, Juanherrerista, leo diarios ajenos en el metro y tripofóbico, esto último lo descubrí por casualidad el verano de 2011. De la izquierda y otras delicias. Lo comi'o y lo baila'o, de aquí en más, a vuestro servicio.
Publicado
junio 24, 2015