NOTICIA Foto: Francisco Valdés - CÍVICO

Rituales, amuletos y supersticiones en el fútbol ¿creer o no?

Comienza una de las fiestas del fútbol más importantes de Latinoamérica. Por eso jugadores, técnicos e hinchas se preparan para enfrentar una contienda difícil, más no imposible. Por lo mismo no es malo aperarse de santitos, pulseras y amuletos, o  adoptar rituales y todo lo que exista para entregar soporte espiritual digno de nuestros gladiadores.

Y es que en la historia del fútbol local hay varias anécdotas sobre esta especie de reforzamiento íntimo para asegurar un triunfo, la también llamada cábala.

Uno de los ejemplos clásicos es lo que hacía el ex jugador y entrenador Fernando Riera, quien se afeitaba después de cada partido; o cuando Luis Santibáñez usaba su clásica chaqueta verde “ganadora” gracias a la insistencia de sus jugadores. Mito que surge en una calurosa noche de Asunción cuando Chile venció a Paraguay con un gol de Patricio Yáñez.

Iván Zamorano también sucumbió a los rituales en sus partidos. El delantero acostumbraba a jugar con una venda blanca en la muñeca derecha y no porque se tratara de una lesión, sino porque era una cábala que nació en el St. Gallen de Suiza cuando tuvo una molestia en dicha zona y para seguridad le pusieron una protección de ese color. La primera vez que la usó jugando hizo tres goles. Imagínese; de ahí no se la sacó más.

Pero este mundo creencias a veces también hay supersticiones o maldiciones. Una de ellas es la que vivió el ex arquero Nelson Tapia, a quien no le gustaba el color verde. No solo le molestaba por gusto, sino porque cada vez que jugaba con una camiseta de ese color la selección perdía. Ese fue el color con el que se presentó al partido ante Austria, por el Mundial de Francia 1998. Aunque parecía que la maldición acababa ahí, en el último minuto Ivica Vastic marcó el empate 1-1, privando a Chile de celebrar un triunfo en un campeonato del mundo después de 1962.

Nuestra actual selección no es ajena a este tipo de dinámicas. Muchos escuchan la misma música el día del partido, comen el mismo plato de pastas con carne y verduras o juegan un partido de Playstation antes de salir al bus. Algunos prefieren vestir con la misma ropa del último triunfo y los más los más cariñosos llaman a algún familiar cercano. Probablemente el ritual más presente es cuando cada miembro del plantel se sienta en el mismo puesto del bus y sigue el mismo orden al descender él.

¿Ve? Me pongo de hacha a recolectar amuletos, que si ellos creen, yo también.

¿Qué harás tú para alentar a nuestra selección?

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Valentina Collao
Soy periodista de CÍVICO Santiago desde marzo del 2015. Primero que todo, transparentemos: Emmanuel es más grande que tu problema. Dicho esto, le cuento que provengo de las tierras del gran Gary Medel y del hombre con la lágrima en la garganta. También me gustan las canciones cumas. De hecho, si me ve por ahí, dedíqueme una: nunca le han achuntado. Mi abuela me enseñó a comer toda la comida.
Publicado
junio 05, 2015