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Uno para todos los gustos: tipos de profesores

Pareciera que no fuimos al colegio, pero sí lo hicimos y por ello podemos hablar de los queridos profesores que marcaron nuestras vidas. Esos que conocimos por años y nos enseñaron a leer, a calcular la hipotenusa, sobre la conquista de América, la mitosis y meiosis, entre otras tantas cosas que de cuando en vez aplicamos.

Porque en 12 años de escolaridad clasificamos a cada especie de profesor o profesora que nos tocó enfrentar. Desde el más buena onda que quería ser nuestro amigo al que creía que estábamos en la Escuela Militar.

El mino y la rica

Inalcanzables. Eso le da un “gustito” y atrae, para qué andamos con cosas.  Es aquel docente que miramos con gusto y sus clases pasan desapercibidas y hasta en nuestros sueños eróticos aparecen. Todos tratan de tenerlos en Facebook, pero jamás agrega a nadie y si se cuela alguna foto, ésta vuela por las redes sociales entre todos los jovencitos en crecimiento.

Tipos de profesores

El profe de educación física

Es aquel ser que una vez a la semana nos hace correr y hacer ejercicio, pero él no hace nada. Nada. No corre, tiene guata, solo da órdenes y cuenta el tiempo que llevamos haciendo ejercicios repetitivos que  hacían que desaparezcan los completos que comíamos, porque antes no había “Elige Vivir”.

Siempre con buzo y de zapatillas le toma cariño a quienes componen las selecciones del colegio.

Milicos

Derechos, ordenados, callados, piso sin basura y la pizarra limpia. Así nos quieren ver y de lo contrario todos quedábamos anotados. ¿Copiar en sus pruebas? Nadie lo intenta y si alguien lo lograba tenía la admiración del resto.

Muy respetado dentro del colegio porque nadie lo puede sobornar con comida, ni meterle conversa para que suba la nota.

Con los años nos damos cuenta que su metodología solo era distinta y no era el “perro” que decíamos que era.

 

Tipos de profesores

Aperrado

Su ambiente por definición es un colegio municipal, especialmente de sectores de escasos recursos. Se levanta temprano, pasa horas de su día trabajando en la planificación de su curso, revisando pruebas y además, los alumnos acuden a él o a ella para contarle que sus padres se separaron, su papá está preso, su hermano es drogadicto o que está embarazada y no sabe qué hacer. Con todo su trabajo pedagógico igualmente están atentos a sus alumnos y les dan consejos.

Daría parte de sus sueldo si pudiera para ayudarlos y mantiene línea directa con los padres de los menores para saber por qué faltaron.

 

Buena onda y amigo

Se presenta sonriente y lo primero que dice es que no pone anotaciones negativas, le gusta el diálogo y que acepta todo tipo de expresiones.

Muy abierto de mente y dispuesto a escuchar todo lo que tengamos que decirle incluso en contra de sus planificaciones. ¿Pruebas? Las que la institución le pide, porque su sello es que no hay prueba estandarizada para medirnos a todos por igual.

Cuando sacamos el cuarto medio te acepta en Facebook y hasta puedes irte a tomar una cerveza para hablar de la vida.

 

Tipos de profesores

Flojo

Para qué estamos con cosas: hay profesores que no hacen nada y solo se mantiene en el puesto pasando las mismas guías cada año y evaluando con  pruebas que tus amigos de cursos superiores ya hicieron.

Cada vez que puede lleva películas para ver en la hora de clases y después pide un informe que extrañamente es devuelto con buena nota. ¿Planificación? Pareciera que no, pero de cuando en vez hace una que otra clase, pero siempre con Power Point.

 

El imitable

Lleno de taras. “Ehhh, bueno”, “¿se entiende?”, “Todo lo que es…”. Tiene frases que lo hacen único y a la vez desagradable. Las dice tanto que las podemos llegar a contar y hacer un ránking. En mi caso, mi profesor de Historia dijo 95 veces “lo cierto” en 90 minutos de clases. Todo un récord.

Junto a ellos están los pedagogos que actúan para ser imitados: tono de voz, formas de caminar, cómo toman el plumón mientras hablan, cómo ponen las manos, las veces que se tocan las orejas. Cuando se van de la sala, los más histriónicos toman el control y sacan sus imitaciones cual Kramer.

¿Conoces otro? ¿Cuál era tu favorito?

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Gonzalo Haristoy
Soy periodista de CÍVICO Santiago desde marzo de 2015. Me gustan los osos y que me paguen por escribir. No colecciono nada. Soy donante, cáncer, Juanherrerista, leo diarios ajenos en el metro y tripofóbico, esto último lo descubrí por casualidad el verano de 2011. De la izquierda y otras delicias. Lo comi'o y lo baila'o, de aquí en más, a vuestro servicio.
Publicado
octubre 16, 2015